Escrito por: Dr. Miguel Mayo, Ministro de Salud.
Es una enfermedad que se caracteriza por la incapacidad del páncreas de secretar insulina (tipo I), o por la incapacidad de las células de utilizar el azúcar en la sangre (tipo II).
Ésta afecta los vasos sanguíneos y por lo tanto puede comprometer la irrigación sanguínea de todos los órganos y con el tiempo afectar la función de cada uno de ellos.
Así, por ejemplo, ojos, es la causa más frecuente de ceguera en el mundo (cataratas y daño a la retina). Los diabéticos son más propensos a desarrollar glaucoma. Es por esto, que deben ir, al menos, una vez al año, al oftalmólogo, aunque no sientan cambios de la visión. Riñones, es, junto a la hipertensión arterial, una de las causa más frecuente de daño renal terminal. El primer hallazgo de daño renal es perdida de proteínas por la orina y eso se detecta fácilmente en un examen de orina, el cual debe hacer una vez al año. Esta pérdida de proteínas por la orina no da síntomas. Todos los diabéticos deben hacerse esta prueba una vez al año. Corazón.
El diabético tiene el doble de riesgo de sufrir de infarto al corazón comparado con un no diabético. Además, el diabético tiene 2-3 veces más riesgo de sufrir enfermedad vascular cerebral (derrame) que él no diabético. Pérdida de sensibilidad. El daño a los nervios (neuropatia) puede conllevar a pérdida de sensación y puede no darse cuenta de los golpes y se pueden producir úlceras en las piernas y dedos de los pies. El paciente diabético debe tener mucho cuidado cuando se corta las uñas de los pies. Es imperante que el médico examine los pies del diabético en cada cita de control. Otras como enfermedades de las encías y caries dentales son muy frecuentes en los diabéticos.
Miguel Antonio Mayo Di Bello
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