Diciembre 10, 2018
El autor es Médico y Ministro de Salud
La salud mental se define como un “estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede hacer frente a las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.
En términos prácticos podemos entender la salud mental como “sentirse bien con uno mismo, con quienes uno se relaciona y con el entorno”. En términos generales, la salud mental es de las cosas a las que se les concede valor únicamente cuando se ve afectada, es en esos momentos cuando hacen consciencia de que la necesitan y debieron prestarle la debida atención antes de que se afectara de manera grave.
La OMS estima que una de cada cuatro personas desarrollará un trastorno mental en algún momento de su vida y que la mitad de los trastornos mentales suelen iniciar en la infancia y/o adolescencia.
En nuestro país, los motivos de consulta más comunes en los servicios de salud mental y psiquiatría son los trastornos depresivos y de ansiedad. Está claro que existen factores que ponen en riesgo la salud mental como por ejemplo: el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, el insomnio, el estrés durante períodos de tiempo prolongados, las experiencias traumáticas como los desastres, las violaciones o maltrato, la orfandad, la falta de educación, desempleo, problemas económicos, padecer enfermedades crónicas y el aislamiento social, entre otros.
Afortunadamente también existen factores de protección de nuestra salud mental como por ejemplo: la satisfacción de necesidades básicas (vivienda, educación, empleo, alimentación, vestido), experiencias afectivas positivas y estables, realizar actividad física, mantener relaciones sociales positivas y productivas, hacer controles de salud, la autoestima positiva, el control de las emociones, no consumir drogas, mantener un buen humor, capacidad de resolución de problemas, actitud optimista entre otras.
Cuando un individuo desarrolla una enfermedad mental, además de su afectación personal, también hay impacto en su familia. Suele haber sufrimiento por la propia situación y éste se empeora por sentimientos de vergüenza y el estigma y discriminación al que son sometidos. Es muy difícil que estas personas puedan cumplir adecuadamente con sus tratamientos en caso de padecer adicionalmente otras enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión arterial. Terminemos de una vez la discriminación de la que son objeto estos pacientes.
La reestructuración de la atención Psiquiátrica en América Latina impulsada por la Declaración de Caracas en 1990, exhorta a que las personas con enfermedad mental reciban atención, idealmente en entornos comunitarios.
En este sentido, el Ministerio de Salud de Panamá ofrece servicios de salud mental y psiquiatría en centros de salud y policentros. Disponemos de medicamentos adecuados para el tratamiento de las enfermedades más prevalentes. Los esfuerzos del Ministerio de Salud son importantes, pero tenemos que tener claro que la salud mental es asunto de todos.
Miguel Antonio Mayo
mmayo@minsa.gob.pa
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