Enero 28, 2019
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El autor es Médico y Ministro de Salud. En artículos previos nos hemos referidos a las enfermedades no transmisibles, que insisto debemos cambiarle el nombre a enfermedades de transmisión social porque es la conducta social la que condiciona muchos de los favores de riesgo ante las mismas. Estas enfermedades son entre otras: la hipertensión arterial, diabetes, obesidad, cáncer y enfermedades respiratorias y mentales. Aunque afectan a todos los países y regiones, tienen impacto especialmente importante sobre las poblaciones con menos recursos socio-económicos. En el mundo mueren 41 millones personas debido a estas enfermedades y el 80% ocurre en los países de ingresos medios y bajos. Esto se agrava aún más cuando, contrario a las creencias, el 35% de estas muertes ocurren en personas menores de 65 años. Es claramente conocido que las poblaciones más pobres tienen también los peores índices de salud. Se pronostica que el aumento de estas enfermedades se constituya en un obstáculo para reducir la pobreza, debido al gasto sanitario, y la baja productividad. De hecho este aspecto aislado puede estár “empujando” a familias hacia la pobreza. Entonces, es importante que tomemos medidas para reducir los factores de riesgo, pero esto no es tarea solo de los gobiernos. Es imperativo la participación de la población. En esta administración se ha “activado” el Gabinete Social en el cual participan las instituciones de acciones sociales y están permitiendo el apoyo en forma integral a las comunidades. No solo se trata de dinero, sino también de educación, transporte, vivienda, etc, que mejorará los determinantes sociales de la salud. Con este énfasis en docencia, la población tiene la responsabilidad de cuidar su estado de salud desde edades tempranas para evitar estas dolencias en el futuro. Sin duda, la salud sobrepasa a las políticas gubernamentales, que son importantes porque también trascienden a las personas que son responsables del estado de salud de cada uno. Por otro lado, con las mejoras en los determinantes sociales de la salud, las personas vivirán en entornos más saludables y con menos riesgo de sufrir los embates de estas y otras enfermedades. Por eso, hay políticas como Techos de Esperanza, construcción de carreteras, Panamá Bilingüe y Jornada Única Escolar, que también mejoran la salud de la población. Además, se han adecuado parques en todo el país para facilitar estilos de vida saludables. Esto debe ser política de Estado y sobrepasar elecciones. El Censo Nacional de Salud Preventiva, está precisamente dirigido a diagnosticar y tratar tempranamente estas enfermedades que no dan síntomas desde sus inicios y que muchas veces las personas no saben que la padecen. De hecho, la mitad de la gente que se está encontrando con alguna de estas enfermedades, no lo sabía. Estas personas ahora están en tratamiento. El reconocimiento y tratamiento temprano debe disminuir las complicaciones y muertes prematuras por estas enfermedades. Esto es una política que verá sus beneficios después de las siguientes elecciones, por lo que debe de política de Estado. Es claramente, una estrategia pensada en la gente y no en los votos. Miguel Antonio Mayo mmayo@minsa.gob.pa / @mayogastro Adidas x Alexander Wang